Cuando pensamos en escapadas al norte, solemos imaginar el verano, los acantilados bajo el sol o las playas llenas de vida. Pero lo cierto es que viajar en diciembre a Asturias tiene un encanto completamente diferente: más pausado, más auténtico y lleno de planes que solo se disfrutan de verdad en invierno.
El mar Cantábrico se ve más salvaje, los pueblos se llenan de luces y las montañas se visten con brumas que parecen de película. Es una fecha perfecta para viajar en navidades o para desconectar antes de acabar el año.
Desde Amares, nuestro refugio en Celorio, te contamos qué ver y qué hacer si viajas en diciembre al corazón del paraíso natural.
1. Viajar en diciembre y recorrer miradores con vistas espectaculares
Diciembre transforma los paisajes, especialmente en los miradores. La luz del invierno hace que las montañas y la costa se vean todavía más intensas.
- Mirador del Fitu: Disfruta del contraste entre los Picos de Europa y el Cantábrico. Los días despejados de diciembre son mágicos.
- El Paseo de San Pedro (Llanes): Caminar por esta pradera sobre un mar de olas fuertes, horizonte infinito y una tranquilidad difícil de encontrar en otros meses.
Son planes perfectos si estás buscando naturaleza y calma.
2. Senderos fáciles para disfrutar de viajar en diciembre a Asturias
Asturias no solo es para montañeros expertos. En diciembre, las rutas fáciles son ideales para respirar aire puro.
- Senda Costera de Celorio a Barro: playas casi vacías, acantilados al natural y un paseo llano que empieza literalmente a la puerta de Amares.
- El Camino Encantado: Un recorrido entre bosques y figuras de madera que encantan a pequeños y mayores.
El invierno aporta silencio, calma y esa sensación de tener la naturaleza solo para ti.
3. Visitar pueblos con más encanto en diciembre
Uno de los grandes beneficios de viajar en diciembre es descubrir los pueblos más bonitos de Asturias en su versión sin multitudes:
- Llanes, iluminado en diciembre, mezcla mar, tradición y buenas tapas.
- Ribadesella, perfecto para un paseo por la costa sin aglomeraciones.
- Cangas de Onís, ideal para disfrutar de montaña, mercados locales y chimeneas encendidas.
- Lastres, uno de los pueblos más pintorescos del norte, con un ambiente invernal precioso.
Es una oportunidad perfecta para viajar en navidades y vivir una Asturias auténtica y cercana.
4. La gastronomía asturiana
Diciembre es uno de los mejores meses para comer bien en Asturias.
Fabada, pucheros calientes, pescados del Cantábrico, quesos artesanos, postres caseros… Y sin las esperas habituales de verano.
Una comida caliente después de un paseo junto al mar es uno de los grandes placeres de viajar en diciembre a Asturias.
5. Mercadillos, luces y ambiente navideño del norte
Aunque discreta y acogedora, Asturias vive la Navidad con mucha calidez.
En diciembre encontrarás:
- Mercadillos artesanales en pueblos y villas.
- Iluminación navideña en Llanes, Oviedo y Gijón.
- Chocolates calientes, conciertos locales y actividades para todos los públicos.
Perfecto si te gusta viajar en navidades sin grandes masificaciones.
6. Atardeceres y playas en diciembre
El invierno regala una de las mejores experiencias: playas tranquilas, sin ruido, sin gente.
En Celorio, Barro, Torimbia o Gulpiyuri podrás ver cómo el sol se esconde detrás del Cantábrico de una forma que solo ocurre en estas fechas.
Si decides viajar en diciembre, prepárate para atardeceres que parecen pintados.
Diciembre también es Asturias
Viajar en diciembre a Asturias es descubrir un paraíso diferente: más íntimo, más salvaje y más pausado.
Es caminar sin prisas, sentir el mar como nunca y disfrutar de pueblos que brillan con luz propia.
En Amares, nuestro refugio en Celorio, te esperan la calma del invierno, el sonido del mar y días perfectos para respirar profundo.
Reserva aquí tu escapada y vive Asturias como no la habías vivido nunca.