En Amares, la experiencia gastronómica es mucho más que una comida: es un homenaje al entorno que nos rodea. Nuestra cocina nace en la costa asturiana, con el Cantábrico como inspiración y con los productos frescos del mar y la tierra como protagonistas.
Una cocina con alma asturiana
La tradición gastronómica de Asturias es rica, honesta y profundamente ligada a la naturaleza. En nuestro restaurante, esa herencia se transforma en platos que respetan el producto, celebran los sabores de siempre y aportan un toque contemporáneo.
Trabajamos con ingredientes de proximidad y temporada, colaborando con pescadores, ganaderos y agricultores locales. Así, cada bocado cuenta una historia auténtica de esta tierra.
El mar, siempre presente
El pescado y marisco fresco es parte esencial de nuestra propuesta. Preferimos especies capturadas de forma artesanal, siguiendo los ritmos del mar. La cocina de Amares busca resaltar ese sabor natural, con técnicas sencillas que dejan hablar al producto.
En temporada, es habitual encontrar preparaciones con pescados del día, mariscos de la ría o moluscos frescos servidos al natural o ligeramente cocinados.
La tierra que alimenta
La otra mitad de nuestra despensa viene de los valles y montañas asturianas: carnes de pasto, quesos tradicionales, legumbres, y frutas o verduras recién recolectadas. En primavera, ingredientes como guisantes, espárragos o fresas silvestres se suman al menú, aportando frescura y color.
Cada plato, un reflejo del entorno
Nuestro equipo de cocina crea menús que cambian con la temporada, buscando siempre ese equilibrio entre producto, paisaje y emoción.
Venir a Amares no es solo disfrutar de una comida: es saborear el norte, bocado a bocado.